domingo, 3 de febrero de 2008

Te volví a ver después de un tiempo....

No, no es broma. Les voy a contar. Sé que dirán que es sugestión y todo lo demás, pero yo creo firmemente que no es así. Les voy a contar en orden para poder dejarme entender mejor. En Diciembre del año pasado, fui a visitar a mi cuñada, la esposa de mi primo, por quien siento un gran cariño, respeto y siento además afinidad en varios aspectos, y no es porque ellas sea psicóloga, sino por la calidad de persona que es. Todavía estaba muy fresca (y sigue estándolo) la herida por la pérdida de mi amada Malú, y ella (mi cuñada) me comentó que ella cree firmemente en los espíritus y me refirió algunas anécdotas que ella vivió y en cada una de ellas hablaba de haber olido un aroma fuerte de flores o incienso.

El 12 de Diciembre, en una oportunidad me quedé totalmente solo en casa, pues habían salido mi mami y mi tía llevando a Mishka a la veterinaria para su vacuna anual. Se me ocurrió, entonces, poner en práctica algo que tenía rondando en mi cabeza desde que regresó Malú luego de ser incinerada: tocar sus cenizas. Admito que era para "ver si algo pasaba", nada más.

malu-y-minitezAl ver que no podría fácilmente quitar la placa de vidrio que cubre la urna, desistí para evitar romperla, porque a veces soy medio torpe. Ahora bien, la urna esta sobre un mueble en la sala comedor, justo detrás del comedor, flanqueada por 2 grupos de vasitos y adornos de porcelana que fungen como floreros, con geranios y otras florecitas que crecen en nuestros jardines (tenemos uno grande y otro pequeño). Estaba colocando delicadamente la urna cuando "accidentalmente" boté uno de los vasitos y bueno, se mojo el mueble pero la urna no, menos mal. Tomé esto como un mensaje de Dios "por meterme en lo que no debo hacer" y todo eso, nada del otro mundo, cosas que pasan y que uno luego siente ese sentimiento de remordimiento por que lo hice.

Ahora, me dirigí al patio interior para ir al almacén para sacar algún trapo para secar y cuando pasé por el patio, que es también lavandería, por el costado de una frazada (que inicialmente pensé que era la que usaba de bebe) sentí un olor a incienso fuerte. No es broma. Y ese olor se mantenía ahí las 2 o 3 veces que pase, pero me siguió a la sala comedor y a mi estudio, que por ser alfombrado, tiene un olor muy particular, pero igual lo seguía sintiendo. No pensé que pudiera ser Malú precisamente en ese momento, pero luego cavilando y sobre todo luego de conversarle a mi mami al respecto, sucede que ese día se cumplía 1 año y 1 mes del fallecimiento de mi padre, y la verdad no había reparado en ello. Mi cuñada llegó a la conclusión que era él el que estuvo ahí y lo que hizo fue para darme a entender que no me deje ganar por el dolor de la pérdida de Malú y siga mi vida.

Siempre en Diciembre, no recuerdo bien la fecha, en la noche bajé para prenderle la velita que desde que partió le prendo diario, siempre tiene una velita prendida (aunque a veces no por mi negligencia, lean esto para que sepan de que hablo) ocurrió el hecho a que hago referencia en el título. Varias veces, antes de esto, había escuchado el ruido que ella hacía al meter su cabecita por la puerta va-y-ven que tenemos en la puerta que da al jardín, por donde sale normal Mishka, pero Malú no por su tamaño. Bueno, luego de prenderle la velita y rezar un padre nuestro y un ave maría, pedir algunas cositas a Dios y decirle otras a Malú, me persigno para terminar, pongo la mano izquierda (por lo general) sobre su urna y la acariño (como siempre), volteo y la veo en un rincón, justo casi a la entrada de la cocina, echada como una esfinge, con su cabeza erguida y sus orejas paradas, con una mirada tranquila como si nada hubiera pasado.

De verdad la vi. Por una fracción de segundo la vi. Desde entonces se que ella siempre estará con nosotros, en casa, rondando por ahí y por allá, cuidándonos a su manera. Eso es todo. Volví a ver a mi Malú.

P.D.
La foto que incluyo era de la época en que vivía conmigo una gata, que ahora esta, junto con la foxterrier Cokie, con mi ex-esposa. Extraño a la gatita, pues le gustaba hacer su cama encima de mi pecho por las noches. Bueno, cosas de la vida.

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