miércoles, 2 de enero de 2008

La soledad a los 45 años

soledad_g Yo planeo llegar a cumplir 100 años. No sé si lo lograré o no, pero es mi meta personal más firme hasta el momento. Sin embargo, durante el camino, no sólo he tomado atajos prohibidos, senderos inapropiados y equivocados, así como pasajes que no aportaron nada a mi vida, al menos nada que haya podido rescatar en esos momentos.

Y es que cuando uno pierde lo que tenía, lo que se consideraban los logros personales (familia, trabajo, respeto, etc.) nos damos cuenta de que todo aquello suele ser, si es que no lo es, paliativos para mantener una parte de nuestro ego en paz, una parte de nuestro egoísmo satisfecho, una parte de nuestra desidia satisfecha y finalmente pero no por eso menos importante, una parte de nuestro orgullo tranquilo.

No es que la familia, el trabajo y el respeto de los demás no sean importantes, para nada. Lo son, no me mal interpreten y déjenme continuar para aclarar ese punto tan controversial. La cuestión es cómo y para que los deseamos tener. Ese es el meollo del asunto.

Considero que si uno persigue esas metas, el tener familia (esposo/a e hijos se entiende), trabajo (quién no) y respeto de los demás (de la familia del esposo/a, de los compañeros de trabajo y de los del barrio) para poder, al conseguirlas, sentir y disfrutar que ha llegado a ser alguien, y solamente eso, de plano lo veo errado. Pienso y considero que uno debe buscar tener una familia porque necesita tanto y en partes iguales cuidar y velar por alguien y ser cuidado y velado por alguien, y esto se hace extensivo a los hijos, porque uno invierte (es una inversión pues esperamos que den frutos por supuesto) años en educarlos y guiarlos lo mejor que podamos, casi siempre con la consigna de darles aquello que a nosotros se nos fue negado por azares del destino y no por desidia de nuestros padres, ellos puedan velar por nosotros, claro sin que lleguemos a ser estorbos o lastres para ellos, pues ¿en quién más podríamos confiar si no es en nuestra propia sangre que ahora ya puede valerse por sí misma?.

Pienso y considero que uno debe buscar tener trabajo para poder solventar los gastos que incurre el tener familia, y en el caso de ser soltero, en los gastos que incurren tener que atender nuestras necesidades, que van desde las básicas (hoy por hoy incrementadas por la tecnología, porque muchos consideran, yo entre ellos, como servicio básico, el tener cable y acceso a Internet, no sé si estoy equivocado pero igual estoy abierto a las controversias y polémicas) hasta aquellas que están dirigidas a satisfacer el ego propio y natural de tener un medio ambiente que le ofrezca satisfacción y orgullo el poseerlo (muebles, auto, tecnología, etc.). Pero a decir verdad, uno debe buscar tener trabajo para poder realizar social y comercialmente una actividad que a uno le agrade, por la que uno sienta fascinación (literalmente), por la que uno siempre está dispuesto a dar más allá de su mejor esfuerzo por él, de la que forma parte de su vida y que se convierte en una forma de vida paralela a la que llevamos fuera del ambiente del trabajo. Pocos logran eso a decir verdad, al menos esa es mi percepción. Muchos dejan que el trabajo los domine, los subyugue, les guie, o como se diría de manera coloquial "trabajo para vivir y no vivo para trabajar" o algo así, no recuerdo bien el juego de palabras.

Pienso y considero que uno debe buscar tener respeto de los demás no para poder satisfacer el ego, orgullo y cualquier otro elemento de comportamiento atomista individualista, sino por el simple placer (en el buen sentido del término) de saber que lo que uno hace no sólo es lo correcto sino que provoca cambios buenos y positivos en los demás, y no esperar jamás una retribución instantánea. Sé que suena algo contradictorio lo que acabo de exponer, pero pongo un ejemplo común y frecuente que he encontrado en Internet. En los foros, generalmente pero no en todos por cierto, cuando publican un link o información de interés, esta oculta por un artilugio que sólo permitirá mostrarlo si el usuario agradece o pulsa un botón para otorgar un agradecimiento al creador del post en cuestión. Esto es conminar a dar las gracias y no esperar a que se la den de propia voluntad. Lo primero no tiene nada de valor mientras que lo segundo es invalorable. Mejor dicho, el respeto se gana, no se pide ni se busca. Y esto se aplica a mi disertación sobre el tema de buscar tener respeto de los demás.

¿A qué viene todo esto con el título de mi post? Pues porque cuando uno pierde esto, por un divorcio o tragedia para el caso de la familia, una injusticia o una mala racha para el caso del trabajo, una difamación, un ataque de celos desde afuera o consecuencia de los 2 previamente mencionados (familia y trabajo) para el caso del respeto de los demás, viene una soledad con características propias, en que la depresión es uno de los síntomas más notorios y el aislamiento la acción más visible. Pero no es menester analizar la patología de esta situación (asumiendo que tuviera patología a discutir).

soledad Hay 2 tipos de soledades: la que uno tiene y siente aún cuando ha logrado conseguir las metas que se haya propuesto (las que sean) y las que son fruto de haber perdido lo conseguido (con o sin esfuerzo mayor, eso no viene tanto al caso). Cuando esta situación se presenta entre los 20 y 30, resulta en cierto modo, un poco más manejable porque, siempre y cuando las leyes naturales y las estadísticas no nos jueguen una mala pasada, tiempo por delante hay como para dedicarle algunos años a la meditación y resurgir como ave fénix.

Pero cuando es en el otoño de la vida, casi frisando el invierno de la misma, cuando tenemos surcos en el rostro y nuestra fuerza física ha menguado, cuando los años han pasado y estamos más cerca del centenario, no quiero pensar que grado de soledad puede sentirse en ese momento, pues hay elementos como el aislamiento (cuando la supuesta familia los relega al olvido y soledad física) o cuando ya no hay familia a tu lado porque esta persona está viviendo el tormento que jamás desearía a nadie en mi sano juicio: sobrevivir a todos.

Sin embargo cuando es a los 45, hay un elemento que sólo suele presentarse en este rango de edad, entre los 40 y 50 (aproximadamente y en una consideración estrictamente personal), y es que uno suele evaluar (es mi caso por cierto) sobre si lo perdido vale la pena volver a recuperarlo. Ahora bien, trabajo se necesita sino no hay ingresos y no hay forma de sobrevivir, eso está claro. Pero, empezando por el trabajo, uno evalúa si las metas deben de ser igual de altas y ambiciosas que al inicio. Y es que uno al perder el trabajo, se da cuenta de que por lo general no ha sido lo suficientemente previsor y ahorrador como para subsistir las épocas de vacas y toros flacos. Entonces entra a tallar la experiencia y madurez adquirida que mal que bien no ha de ser poca al menos que uno sea del tipo sinvergüenza despreocupado que es materia aparte en la evolución humana.

Uno evalúa si desea o no volver a tener una familia y por lo general si desea tenerla (es mi caso) pero ahora las metas y razones son muy distintas. Si me volviera a casar ahora y ahora mismo mi esposa estuviera en cinta, si fuera padre ahora, a los 45, cuando mi hija o hijo tengan sus gloriosos 20 años, en la flor y plenitud de su vida y en la puerta del desarrollo como persona, yo he de tener 65, y al menos que me cuide y aún cuidándome, no será nada fácil seguirle los pasos a un ser humano de 20 años, lleno de vida y con todos los nutrientes, hormonas, sales, minerales, proteínas y demás cosas de las que estamos hechos, al 100% mientras que uno con 65, pues tiene que recurrir a "tips" para poder mantener el equilibrio químico propio. Aceptemos, tenemos experiencia y sabiduría para guiar a nuestro hijo, pero no tenemos por lo general el físico o energía para mantener un paso constante (se que hay excepciones, pero me centro en mi y en lo que considero es lo más común y frecuente, si me estoy equivocando estoy abierto e interesado por conocer los puntos de vistas). Por eso es que cuando veo a jóvenes padres, en que ellos tienen un promedio de 35 años y sus hijos ya están en los 20, pido a Dios que hayan podido hacer las cosas bien, porque con tan poca experiencia lo único que les queda para cubrir la falta de la misma es el entusiasmo, positivismo, energías y sueños, características propias de esa edad (en este ejemplo tuvieron hijos a los 15 años) y veo con alegría que no pocas veces esa combinación logran resultados encomiables, pero no siempre y no es la mayoría de los casos me temo.

Uno evalúa, finalmente, sobre lo que representa tener respeto de los demás. En mi caso, mi orgullo y ego me guiaron por mal camino y enfocaba mi presencia y acción (las que tomaba con mi familia y amigos) como una "clase maestra de como tomar decisiones y acciones". Cuan errado estaba. Pero en la vida la mejor manera de aprender es cuando uno comete sus propios errores. No hay libros ni vídeos que uno pueda bajar por Internet que te preparen para estos menesteres. Aprendí que lo primero es sentirme a gusto conmigo mismo y no estar buscando complacer a los demás con mis toma de decisiones, esto es, no hacer las cosas pensando principalmente sino únicamente en que lo que uno hará le agradará o será tomado a bien por los demás. Uno debe antes que nada, respetarse si es que espera ser respetado, y para ello uno debe tenerse confianza, algo que no es nada pero nada fácil lograr.

Estas son mis meditaciones. Espero que a alguien le sirva como para despertar un momento de reflexión o análisis. Porque yo sí, debo de admitir, me siento liberado de un peso el compartir parte de mi vida privada. Y es que no todos tenemos ni usamos los mismos medios para descargar el stress o lo que tengamos contenido en nuestro interior. Yo uso lo que mejor conozco: la palabra, el pensamiento e Internet.

Gracias por compartir este momento personal e íntimo.

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