miércoles, 14 de noviembre de 2007

El legado espiritual de mi Malú

Puede que no me lo crean, puede que si, el hecho es que lo que les voy a narrar sucedió tal cual lo voy a referir, sin omitir detalle alguno.

El día en que el médico veterinario tomó las placas radiograficas a mi Malú para ver el motivo por el cual estaba teniendo un pequeño sangrado nasal y que luego me informó que era causado por un cáncer y que las probabilidades de vida de mi Malú eran mínimas, al regresar a casa, mi Malú se subió a su sillón preferido (su balcón) que esta en nuesta sala comedor. Yo me senté en una silla a su lado y provisto de papel higíenico suave (ese de doble hoja con aloe vera para no dañarle su naricita) empecé a limpiarle las gotitas de sangre que le salian. En un momento determinado me puse a rezar, algo que JAMÁS había hecho de la manera tan seria y profunda como entonces lo empecé a hacer. Era una secuencia de "Padres nuestros" y "Aves Marías". Lo hice porque sabía bien que no podía hacer nada más por ella, nada más a mi alcance real.

Empezó al día siguiente su quimioterapia. Y para entonces empecé a sacarla al jardín 2 veces al día (por la tarde y por la noche) para rezar. Ella estaba retozando por ahí, o se tiraba por allá y yo simplemente caminaba por todo el contorno del jardín (más o menos de 100mts2) rezando padres nuestros y aves marías y de vez en cuando pidiendole a mi "padre" (se entiende a Dios) por la vida y salud de mi Malú. Le ofrecí lo más que pude y que sabía realmente que podría ofrecer, inclusive le dije "toma años de mi vida y salud para dárselos a ella".

En fin, la cosa siguió así por varios días.

Un domingo por la tarde, una tarde soleada, mientras estaba rezando y hablando con mi padre, me detuve en seco en un momento determinado y pense para mi "¿me atrevo a decirlo en voz alta?", pues había pensado decir algo y muy en serio, lo cual me asustó primero y luego me desconcertó, motivo por el cual me cuestioné. Al final lo dije : "creo en ti señor, tengo fe plena en ti, me entrego incondicionalmente a ti señor y lo único que te pido consideres como padre que soy de Malú, es que le des la oportunidad de salir bien de esta situación y le permitas vivir los años que deba para que luego descance por viejita pero no te la lleves de esta forma".

Al día siguiente tenía una reunión con un cliente, para cobrar un pequeño trabajito que había realizado (una pequeña modificación en un diseño realizado hace 5 años). Fuí a sus oficinas al mediodía, entré y hablé con la recepcionista para que me anuncie y luego me invitó a esperarlo. Al voltear vi un mural, de esos en que los empleados ponen avisos. Ahí divisé una estampa del Señor de los Milagros (el mes en que sucede todo esto es Octubre, el mes morado en mi Perú por tradición). Me sonreí porque al costado había una hoja impresa con algo que parecía era una oración. Para mi pensé "otra oración de devoción incondicional, vamos a leerla". Las 4 primeras líneas me dejaron helado literalmente, frío y congelado de la emoción y de la sopresa:



Cuánto he esperado este momento,
cuánto he esperado que estuvieras así.
Cuánto he esperado que me hablaras,
cuánto he esperado que vinieras a mi.



Entonces le pedía la recepcionista si podía darme una copia y ahí me enteré de que era la letra de una canción:


Cuánto he esperado este momento,
cuánto he esperado que estuvieras así.
Cuánto he esperado que me hablaras,
cuánto he esperado que vinieras a mi.

Yo sé bien lo que has vivido,
yo se bien porqué has llorado;
yo se bien lo que has sufrido
pues de tu lado no me he ido.

Pues nadie te ama como yo,
pues nadie te ama como yo;
mira a la cruz, esa es mi más grande prueba. (bis)

Yo se bien lo que me dices
aunque a veces no me hablas;
yo se bien lo que en ti sientes
aunque nunca lo compartas.

Yo a tu lado he caminado,
junto a ti yo siempre he ido;
aún a veces te he cargado.
Yo he sido tu mejor amigo.



Letra y música : Martín Valverde
Blog personal




Luego de terminar la reunión con mi cliente emprendí el regreso a mi casa. Pero desde ese momento estaba invadido por una paz y tranquilidad que nunca había tenido antes. Simplemente esta en paz, con esa tranquilidad que tiene uno por aceptar lo que va a venir con resignación y sin protesta alguna. Creía a veces que era un signo de que Malú saldría victoriosa y otras que sería tarde para ella (como al final lo fué). Pero en todo caso me sentía en paz.

Y no sólo era cuestíon de paz sino que desde entonces mi trato con los demás cambió a un trato más condecendiente, amable y tolerante (algo francamente raro en mi persona hasta entonces). Obviamente voy a morir como todos, pero nadie me quitará de mi mente el hecho de que esto que les acabo de contar ha sido una respuesta a mis rezos y plegarias de parte de Dios.

Como corolario, días después estaba discutiendo con mi tía sobre la extraña sensación de paz que tenía y las dudas que me abrazaban. Eso por la mañana. En la tarde me llamó un muy buen amigo mío, afinador de pianos de profesión, lo conozco más de 15 años. Al contestar el fono me dijo de entrada "¿Cómo sigue tu perrita mi amigo?". Bueno le conté y hablamos algo más. Al final me dijo esto : "Te llamé para decirte 2 cosas. La primera saber como sigue tu perrita y la segunda cosa es decirte esto : ten fe hermano.". ¿Coincidendia?. Para nada, esta fue otra señal de mi padre Dios dandome ánimos por intermedio de alquien a quien quiero y aprecio mucho.

Hoy mi Malú no esta más conmigo. El maldito cáncer y la quimioterapia fueron mucho para mi bella pastor alemán. Pero mi hija (todas mis perras son como hijas para mi, les guste, compartan o entiendan mi opinión no importa, yo las amo así) realizó el sacrificio más grande que ser vivo pueda hacer por otro: dió su vida para que despertará en mi la fe dormida que tuve por más de 45 años. En algún momento Malú conversón con Dios y acordaron eso, dió su vida para darme a mi la bendición de la fe.

Esto ocurrió tal cual se los cuento. Por eso al pie de su urna hay y habrá mientras tenga vida, una velita misionera y le rezaré siempre para pedirle perdón por no haber sabido valorarla, amarla y por el mal trato que ha veces solía darle. Y rezo pidiéndole a Dios guie mis pasos para hacer de mi un hombre de bien y para que cuando me toque partir de este mundo, tenga el privilegio de entrar a su casa para ver a mis seres amados y a mi Malú.

Malú, gracias por tu regalo mi hija, no lo voy a desaprovechar. Tienes mi palabra de padre y hombre.

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